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ADMINISTRACION PUBLICA: Lo tuyo, lo mío, lo nuestro…

  LUPA    Escuchando una entrevista radial a un consejero de un ente de la enseñanza, registramos, mas o menos, el siguiente diálogo:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

 Periodista: ¿Podría decirnos como es el relacionamiento con sus otros compañeros de Dirección?

-Consejero: Ah no! Lo que hago en mi casa queda en mi casa, no voy a comentarlo fuera de ella…

-Periodista: Pero su casa es su casa… yo le pregunto por algo de su trabajo que es un ámbito público…

El entrevistado no siguió con el argumento, ensayó algunos comentarios indirectos sobre la pregunta y luego la entrevista continuó por otros carriles.

Bien por el periodista, pensé, por ponerlo en su lugar haciéndole notar la equivocada e inoportuna comparación utilizada para su respuesta .

El problema es que este tipo de respuesta está muy extendida entre los jerarcas de toda la Administración Pública en el Uruguay. No es un hecho aislado o casual lo del caso mencionado. Pero lo más grave, es que la respuesta encierra un concepto equivocado de sus atribuciones.  Tienen muy arraigada la creencia de que su lugar de trabajo es una extensión de sus hogares o empresas particulares, algo así como la casa en la playa o una sucursal del negocio. Es así que escuchamos todo el tiempo a muchos jerarcas dar  respuestas y explicaciones por el estilo. Estas reacciones estereotipadas  son el síntoma de una enfermedad grave que está enquistada en el ser de quienes están a cargo de los destinos de las empresas, entes y otros organismos del Estado. Este tipo de confusión cultural entre lo mío y lo público, implica un comportamiento equivocado y dañino, un accionar opaco y secreto de sus gestiones. Oímos todo el tiempo a muchos de estos señores excusarse de hablar de tal o cual tema  o no dar información a la prensa sobre ciertos asuntos, decisiones que toman en forma discrecional y sin mucha explicación. Este tipo de actitudes se parecen mas a la de los integrantes de una logia secreta que al   de  servidores públicos. Lo mismo le sucede a la oposición con los pedidos de informes, o al Tribunal de Cuentas, etc. etc.

Estas conductas soberbias y desubicadas no solo son censurables  desde  un  punto de vista ético, muchas veces bajo ese manto de silencio, ese secretismo se ocultan intereses espurios , corrupción  o indicios de mala gestión directamente. Seguramente si hubiera más transparencia se podrían evitar o minimizar los daños que un día si y otro también llegan tarde al conocimiento público.

Esta forma personalista  de conducción  de los jerarcas da lugar también a la evasión de responsabilidades. Por ejemplo en el caso ANCAP, nos presentan el desastre consumado, la comisión investigadora delata irregularidades de todo tipo: de gestión, gastos e inversiones increíbles, empresas satélites deficientes, etc., etc. pero aun no sabemos quienes están detrás de esas decisiones… se dice, se comenta, se supone, pero nadie se hace cargo de nada.

Estas sospechas al barrer suponen, además, una gran injusticia con quienes cumplen correctamente con sus obligaciones.

Basta de secretismo, basta de discrecionalidad en la administración  de la cosa pública. Muchos de estos fracasos podrían evitarse detectando a tiempo algunas desviaciones o mala praxis, pero para eso se necesita mucha transparencia en la información. Los gobiernos de turno deberían corregir estas conductas, tendrían que seleccionar e instruir muy bien a quienes van a conducir las organizaciones estatales.

Antes de iniciar la gestión deberían tener un plan de acción con metas y objetivos claros, fraccionados por etapas bien definidas en las que rindan cuentas de la marcha de su gestión. Quienes no cumplan deberán marcharse, como lo haría cualquier ciudadano común en cualquier actividad. No sigamos como hasta ahora, manteniendo en sus cargos 2, 3 o 5 años a individuos ineptos para que nos sigan dando excusas o explicaciones del fracaso cuando ya nada pueda hacerse.

Por último, creemos que cuando se trate de cargos que involucren dineros y otros activos del estado habría que establecer claramente, en un documento, que deberán responder patrimonialmente en caso de pérdidas no fundamentadas o manejos oscuros o fraudulentos… como en su casa, ¿Vio?

Gracias por su tiempo, Hasta la vista!!!

Esperamos sus comentarios, críticas y  propuestas a nuestra dirección en la web: www.parlamento-ciudadano.com

5 Comentarios

  1. ana

    Estoy totalmente de acuerdo, al final estamos como siempre y si es cierto que la respuesta es: como en casa- que lamentable. No votamos para que gobiernen como en su casa, demuestra que no hay preocupación por el prójimo.Además ¿no hay respuesta para los desfalcos? porque se callan o tapan con otros temas.Porque lo del mosquito fue la pantalla para disimular lo de ANCAP.
    La verdad es caótica la situación y pensar que por años creí en el cambio.Lo que más bronca me da es ver como toman del pelo disimulando o tratándonos por tontos.Lo de Astori y el aumento de los jubilados es deplorable. Claro él con 70 y pico de años, tiene asegurado su confort ja.Y se manda la parte?por favor no sigo pues me enferma tanta soberbia y tan poca e hipocresia.

  2. Alvaro Lagos

    Siempre fue igual y seguirá siendo, ¿de donde salen los políticos? Somos los uruguayos que tenemos un discurso progresista hasta que agarramos un cargo… ahí se acaba el progresismo, el pueblo y los ideales. El frente no era la ecepsión Ana, son todos iguales, a mi no me mienten más!!!!

    Saludos/Alvaro

  3. Alfredo Dolce

    Hay que pegarles hasta el cansancio con el tema ANCAP.
    No hay que dejarse desviar la atención con bombas de humo como el titulo de Sendic.
    Pegarle al grupo politico que se enriqueció en base a los dineros públicos y dan este tipo de explicaciones.
    No es un error. Es un sistema. Un sistema de cobertura de errores y delitos.
    Nos roban. Nos robaron en loa hospitales. Nos robaron en ANCAP. Nos robaron en los casinos. Nos robaron en Pluna. Nos robaron.
    Y siguen hablando del Pan de azúcar.
    Porque tienen un sistema. Con un ala para pegar y otra para desviar.
    Y la oposición se deja dirigir sin saber hacer otra cosa que defender su chacrita, su pedacito de queso.
    Pero por eso mo pueden pegar en conjunto. Porque cuidan su feudito.
    Una lástima pero asi estamos y asi vamos a seguir.
    Saludos

  4. Ricardo

    Escuchen la propaganda a favor de Bayardi con la voz en off de Arana pidiendo votar a su candidato argumentando que se necesita un cambio sino la gente “NOS SACA”. Que susto y bueno hagan las cosas bien y no peleen por los cargos!!!
    Ricardo

  5. Tito de la curva

    Están bien las críticas, hay que hacerlas duela a quien le duela, pero ojo!! nos estamos llenando de “criticólogos” tiremos alguna idea de vez en cuando ¿o queremos seguir siendo el “enano llorón del Mercosur”?

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