f EL BOLETO, LA INTENDENCIA Y LAS EMPRESAS | Parlamento Ciudadano

EL BOLETO, LA INTENDENCIA Y LAS EMPRESAS

EL BOLETO, LA INTENDENCIA Y LAS EMPRESAS

 

transporte                El precio del boleto es un tema recurrente y sensible por dos aspectos centrales: primero, porque impacta en la economía de los usuarios por el elevado costo en relación a los ingresos de la mayoría de los que lo utilizan y, segundo, por la deficiente calidad del servicio ofrecido.

Desde Hace años vemos y oímos en los medios de comunicación, intenciones de reformulación del precio del boleto provenientes de los actores responsables del sistema público de transporte de pasajeros de Montevideo. La realidad ha demostrado que las medidas implementadas no han mejorado el servicio. Podríamos incluso afirmar, que han generado más perjuicios al sistema. Nos referimos a las patologías de diseño en el Corredor Garzón como ejemplo de lo más reciente, incluso, podríamos ir más atrás en el tiempo y enumerar una serie de intervenciones fallidas.

Todas las intervenciones realizadas significaron gastos de millones de dólares para la Administración  de Montevideo, es decir para los bolsillos de los contribuyentes que somos los que pagamos los impuestos, porque hasta donde tenemos información, todavía la Intendencia no tiene la posibilidad de emitir dinero. Todos los recursos provienen siempre del mismo lugar: nosotros, “Juan Pueblo”, pagador de impuestos consuetudinario.

La realidad que padecemos con el transporte público nos deja la sensación de que el fracaso campea con las medidas implementadas y, por tanto, la Intendencia tiene responsabilidad compartida del estado de ineficiencia  del sistema.

Veamos el siguiente ordenamiento en una simple sistematización de responsabilidades, consecuencias del accionar de los actores, y por ende perjudicados y beneficiados por el actual estado del sistema de transporte.

                Las responsabilidades de la Intendencia se deben a que:

-Es la autoridad administrativa responsable de la regulación y control del sistema de transporte.

-Las distintas Administraciones han reconocido sistemáticamente la situación de deterioro y los altos costos de la operativa del sistema.

-Han fracasado o no ha sabido implementar las medidas correctivas adecuadas.

-Las medidas implementadas han costado millones de dólares a las arcas de la Comuna y los resultados han sido negativos, quizás perjudicando  un poco más la ineficiencia del sistema.

-Las distintas Administraciones departamentales naturalizaron el mecanismo de transferencias de recursos hacia las empresas de transporte, ocultando o evitando realizar los ajustes necesarios, consolidaron las ineficiencias de las empresas, en lugar de apoyarlas con medidas de reconversión.

                Las consecuencias más visiblesson:

-Un precio del boleto caro en relación a los niveles socioeconómicos de los usuarios y la calidad del servicio obtenido.

-Un sistema operativamente ineficiente: con incumplimiento de frecuencias de horarios, unidades envejecidas, y en condiciones pésimas de limpieza y mantenimiento, exceso de pasajeros en horas de mayor demanda, incumpliendo con las normas de tránsito en paradas los días de lluvia y la atención a personas con  impedimentos físicos. Esta compactada y conservadora enumeración, es conocida y padecida por todos los usuarios.

-Contención del valor real del boleto mediante transferencias de recursos en forma de subsidios desde la Intendencia a las empresas de transporte,  distorsionando de este modo, los mecanismos de regulación natural en el sector.

                Los perjudicados por la gestión son:

-Los usuarios que deben utilizar un servicio caro, de mala calidad y que no respeta las condiciones dignas de un servicio público donde el usuario paga dos veces: cuando adquiere el boleto y cuando paga los impuestos municipales (dos pesos más por los subsidios transferidos a las empresas).

-Los contribuyentes que vieron desaparecer millones de dólares en subsidios durante años, en lugar de realizar obras necesarias y reclamadas por ellos. Los millones gastados en forma de subsidios son impresionantes. Recuerden a modo de ejemplo, que en el 2015 fueron transferidos 25 millones de dólares. Obviamente, la Intendencia canceló obras por ese monto y al mismo tiempo, solicitó endeudarse para obtener recursos extras con el fin de realizar obras que calificó como necesarias e impostergables (nos referimos al llamado Fondo Capital). ¡Paradójica la forma de calcular y administrar los recursos de la Intendencia!, y ¡curiosa la forma de cuidar el dinero de todos nosotros!

                Los beneficiados son:

-Las empresas cooperativas de transporte al ser asistidas  con subsidios que transferimos todos los contribuyentes de la ciudad. No reconocen que la estructura de costos debe ajustarse a la realidad de la empresa. Alcanza con observar la composición de la paramétrica utilizada para identificar donde deberían reconvertirse.

-Cutcsa es uno de los principales beneficiados. Estamos convencidos que la empresa se maneja con costos ajustados a los valores que expresa el precio del boleto (no disponemos de información que avale esta afirmación, lo deducimos básicamente por el modelo de gestión de la empresa).

Este sistema de asistencia de la Intendencia a las empresas de transporte ha demostrado ser desacertado. No se puede seguir dilapidando los recursos de los montevideanos para mantener un servicio malo, caro e ineficiente. Las medias tintas no funcionan en ningún lado: el transporte de pasajeros es público o es privado. El asistencialismo ha servido para eludir las responsabilidades de las empresas que no han sabido hacer rentable y eficiente un negocio de gran volumen con usuarios cautivos y permanentes.

Los subsidios son una herramienta puntual, para un momento especifico, para un periodo de crisis donde la sociedad colabora con las empresas que brindan un servicio crucial para los amplios sectores de la sociedad. El uso y abuso, como se ha hecho hasta ahora, es signo de incapacidad en el cumplimiento de los deberes y obligaciones del administrador de los recursos públicos, es decir, de los dineros que deberían ser destinados a otros fines, a otros destinos y no a mantener la existencia de un sistema obsoleto de transporte. La prueba está a la vista: el intendente Martínez mencionó recientes comentarios del Presidente Vázquez de cuando fue Intendente, diciendo que ya en esa época Raincoop manifestaba dificultades financieras. Y los años pasaron, los subsidios continuaron y los resultados están a la vista.

Para los administradores, el modelo de subsidiar a las empresas es una forma rápida de paliar las dificultades. Sin embargo, la aplicación no ha hecho otra cosa que “patear hacia delante” los problemas y al mismo tiempo agravarlos. Sospechamos que campea el temor de tener que tomar medidas que aparentemente no serían políticamente correctas.

Al comienzo de la primavera, nada parece indicar que cambien los rumbos. El viento seguirá soplando en la misma dirección y seguramente recibiremos al verano con un nuevo aumento del precio del boleto.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com