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La Educación y los “desmemoriados“ de siempre

La Educación y los “desmemoriados“ de siempre

 

educacion    Hoy en Uruguay, todos los políticos opinan sobre la situación de la Educación Pública.

Los oficialistas se esfuerzan en construir un discurso que les resuelva la disyuntiva entre reconocer el estado lamentable del Sistema Educativo Nacional o defender los intentos realizados durante los años de gestión, incluyendo las promesas electorales sobre la Educación de los dos últimos presidentes, Mujica y Vázquez.

La oposición, en cambio, manifiesta fuertes críticas sobre el estado de la Educación culpando, naturalmente, al Gobierno del Frente Amplio. Colorados y Nacionalistas han apostado con energía a denunciar los problemas más relevantes y, significativos. Construyen las críticas en dos frentes bien claros: algunas baterías apuntan hacia las promesas incumplidas del Frente Amplio y otras,  a la incapacidad de producir cambios en el modelo educativo a pesar de los 11 años de Gobierno.  En  el seleccionado de políticos que machacan, con razón, en defensa de la Educación, pero con escasos e incluso inexistentes argumentos de cómo cambiarla, se destacan Bordaberry, Larrañaga, Lacalle (junior) y, últimamente, se unió el señor Novick  expresándose con tal contundencia y profundidad que provoca estremecimientos intelectuales.

En un punto, Frente Amplio y la variopinta oposición, están de acuerdo tácitamente: el Sistema Educativo necesita con urgencia ajustes y cambios, de lo contrario estamos condenando a compatriotas al fracaso social, a la desocupación, a la marginación. Ambas partes repiten esta preocupación y sostienen con contundencia que  se está comprometiendo el futuro de generaciones enteras de nuestro país,  es decir, un futuro de desarrollo y bienestar, porque el de fracaso y miseria ya lo estamos garantizando con el estado actual del sistema.

¿Cuándo se construyó este modelo educativo del que tanto nos orgullecemos?  Comenzó con Varela y lo ensanchó Batlle y Ordoñez, donde el prestigioso político jugó un papel sustantivo en fortalecer el nivel primario y, expandir y profundizar el secundario,  que tantos beneficios aportó a la sociedad. Tampoco debemos olvidar, desde esta perspectiva de análisis, que llevó varias décadas diseñarlo, implementarlo y desarrollarlo para alcanzar el bien supremo de formar generaciones de compatriotas con niveles de educación destacados.

Pero el objetivo de la nota es otro. Es intentar interpretar las posturas críticas y las exigencias de la oposición, principalmente de los partidos Colorado y Nacional, hacia el Gobierno para reformular el Sistema Educativo Nacional debido a los múltiples indicadores de insuficiencia.

Paradójicamente, todos estamos de acuerdo en buscar salidas para sacar al sistema del “CTI” en el que está sumido desde hace décadas.

Pero lo primero es sincerarnos, y desde este espacio de opinión, consideramos que el principal responsable del actual deterioro del Sistema educativo es el Partido Colorado. Nos referimos a los políticos colorados que heredaron las propuestas de Batlle y Ordoñez, los que gobernaron durante décadas y sistemáticamente fueron destruyéndolo.

La primera pregunta es: ¿cómo hicieron para provocar semejante deterioro?  Simple: reduciendo los presupuestos para la Educación, estrangulando las opciones de capacitación y actualización de docentes, empobreciendo los salarios de maestros y profesores, saturando de alumnos las clases, olvidando el mantenimiento y  mejoramiento edilicio de escuelas y liceos, eliminado  el suministro de insumos educativos como libros, cuadernos,  etc.  En síntesis, implementaron políticas educativas milimétricamente calculadas para la destrucción sistemática de la Educación Pública. El resultado está a la vista de todos. No les importó condenar a la miseria y, por ende, a la destrucción del sistema que formaba a miles de hijos de trabajadores, empleadas domésticas, comerciantes, chacareros, peones de campo, etc.

¡Por que ocuparse en destinar recursos para mantener un Sistema Educativo laico y democrático, donde alumnos de diferente origen social recibían la misma calidad de conocimientos, se divertían en los recreos o hacían juntos los deberes, organizaban cumpleaños y practicaban el mismo deporte!

Hoy, acusan al Frente Amplio de no hacer los suficientes esfuerzos para mejorar y aggiornar el Sistema Público de Educación. Critican al Gobierno Nacional por no administrar adecuadamente los recursos  y dejarse presionar por las organizaciones gremiales. La oposición olvida mencionar el enorme esfuerzo presupuestal que se ha realizado durante los gobiernos del FA, aumentó el prepuesto en niveles nunca antes alcanzados. Sí, es reconocible la falta de celeridad en los cambios necesarios y, también, es justo afirmar que mejorar el estado de deterioro requiere de tiempo y soluciones variadas. Por tanto, es mezquino exigir soluciones definitivas en escasos diez años de gobierno y simultáneamente, olvidar que el modelo tardó en construirse varias décadas y la aniquilación se extendió por otras tantas.

Nadie puede tener el atrevimiento de sostener que el estado actual de deterioro, envejecimiento (atraso) y empobrecimiento, es responsabilidad de los dos gobiernos del Frente Amplio. Quien así lo afirme, está incurriendo en argumentos indecentes, manifestando posturas políticas desaprensivas y de corto alcance, dando la espalda a una de las preocupaciones más sentidas por la gente.
Por tanto, ¿cómo interpretar estas posturas?  ¿Expresan cinismo, desprecio? O, acaso, ¿manifiestan intenciones ocultas para favorecer la expansión de instituciones de enseñanza privadas al desprestigiar la pública?

Pero, sostenemos que es saludable mantener la confianza en el sistema político y preferimos pensar que los actores están desinformados, que olvidaron indagar cuales fueron las causas que llevaron a la lamentable  situación de la Educación Pública por la que tanto reclaman y dicen defender.

Sin embargo, los irrefutables hechos, demuestran que quienes gobernaron y cogobernaron durante décadas la destruyeron con el más simple de los mecanismos: no otorgarles recursos suficientes. Eso se llama muerte por asfixia, provocando un proceso de lenta agonía. Hoy, se desgarran las vestiduras reclamando más recursos para la Educación Pública. Paradójico, ¿verdad?

Consideramos que es lamentable llevar un tema crucial como es la Educación Pública, al “mercado de las pulgas” político, en lugar de “elevar la mira” y bregar por un  compromiso nacional por encima de los intereses partidarios.

Desearíamos estar equivocados en nuestra lectura de las posturas políticas de los partidos de la oposición y las causas que han provocado el actual deterioro del Sistema Educativo Nacional y, que todo haya sido un problema de memoria.

Saludos.

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