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LAS MEDIOCRACIAS MODERNAS

democracia 2Es lógico y natural que surjan en nuestro idioma nuevos vocablos  para referirse a fenómenos emergentes o a nuevos conceptos que se van incorporando a nuestra vida cotidiana.  Resulta extraño cuando estas nuevas definiciones y adjetivos se aplican a ciertos  valores muy arraigados  en nuestra esencia socio-cultural. Si bien esta novedad abarca un amplio espectro de asuntos y actividades humanas, me voy a referir a un tema en particular que por su nivel de incidencia atañe a toda la Sociedad sin excepciones. Se trata nada más y nada menos que de la Democracia.

Escuchamos por estos días a varios “referentes políticos” de distintos países y orientaciones, afirmar reiteradamente que en Venezuela no hay “una Democracia plena” por lo cual el País caribeño vería afectada su participación en Organismos Americanos  como el MERCOSUR, OEA, etc.  Para valorar la seriedad  y sustento de esta acusación comencemos por preguntarnos ¿Como sería una Democracia plena?   La Constitución es la columna vertebral y el marco regulatorio de nuestras democracias participativas, las leyes que  componen la Constitución regulan y ponen límites a la mayoría de las actividades, relaciones, derechos y obligaciones de ciudadanos y organizaciones integrantes de un determinado País. De ahí surge la máxima: “Dentro de la Constitución y la ley todo, por fuera nada”. Hasta ahí todo genial… pero como la aplicación de estos preceptos  requiere, en buena medida, de la interpretación de seres humanos imperfectos y falibles como todos lo somos, creemos que los conceptos de “Democracia plena” o perfecta no son de recibo.

“Hecha la ley, hecha la trampa” dice un viejo refrán popular  que refiere en primer término a la  participación humana tanto en la confección como en su aprobación y también alude a  que  muchas veces las leyes presentan fisuras y vacíos que permiten que avezados profesionales del derecho puedan manipularlas en pro de sus intereses.

Si ya es compleja la aplicación de las leyes en lo interno de cada país, imaginemos la dimensión de esa complejidad al trasladarla al plano internacional. Demos una mirada al Mercosur: La suspensión de Paraguay por la destitución del Presidente Lugo, el cierre de los puentes por los ambientalistas argentinos, las idas y venidas del traspaso de la presidencia pro tempore a Venezuela, la incertidumbre del impeachment en Brasil, estos son algunos claros ejemplos de las dificultades  que se presentan a la hora de dirimir conflictos o aplicar sanciones por violaciones de los acuerdos asumidos.  Los constantes tropiezos legales y la falta de soluciones consensuadas han ido generando un clima enrarecido donde prosperan interpretaciones del tipo “Democracia plena” o “avasallamiento de las libertades”, en fin, todo tipo de adjetivos sin sustento legal que complican más aún el caótico escenario.

Los países miembros de estos bloques continentales deberían unificar criterios para dar un contenido común a conceptos generales como “Quiebre del orden democrático”, “Plena vigencia de las Instituciones”, “Continuidad institucional del Gobierno”, etc.  A la luz de los resultados parecería ser que la interpretación de estos enunciados varía “Según el color del cristal con que se mire”.

Nuestra clase política no ha entendido (o ha olvidado) que las leyes no están para adecuarse a sus necesidades y conveniencias particulares sino todo lo contrario. Lamentablemente esta idea de acomodar las reglas “a piacere”  se va instalando en muchos ámbitos de la sociedad.    Uruguay,  otrora cuna de grandes constitucionalistas y santuario del orden y las leyes, va cediendo paso a un mundo patotero y hegemónico en el que impera el criterio de los poderosos capitaneados por dirigentes mediocres que no pueden disimular su favoritismo y falta de ecuanimidad. De seguir por este camino, con estos protagonistas, lamentablemente   pronto veremos a “El orden democrático” ser sustituido por el “EL caos mediocrático”.

Gracias por su tiempo, ¡¡hasta pronto!!

1 Comentario

  1. Ramón Román Taroco

    La verdad que es muy compleja la situacion dado la interpretación que se pueda hacer sobre la Constitución de cada país; claro es, que no son todas del mismo tenor. Cuando la crisis política en Paraguay el parlamento de aquel país actuó ajustado a derecho y a lo que determina su Carta Magna; a nuestro entender, en Venezuela cambia la situación, pues al estar el ejercito actuando en las calles y al tener políticos de la oposición presos por reclamar que se cumpla con lo que determinan las leyes y la Carta Magna del país, estaríamos ante una situacion anómala

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