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NUESTRA DEMOCRACIA EN PENUMBRAS

Penunbras

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos” A. Gramsci

Leímos por estos días la noticia de la renuncia de una joven Ministra Sueca por haber dado positivo en un control rutinario de alcoholemia. El nivel de alcohol detectado era el mínimo superior permitido por las leyes Suecas. Según sus declaraciones, creyó que el efecto de unas copas de vino que había bebido hacía varias horas debería haberse diluido en su organismo. Sin embargo no utilizó ese argumento como pretexto y presentó su renuncia. La funcionaria que no estaba obligada legalmente a renunciar, dijo que había cometido una falta grave y que por el hecho habría mucha gente que se sentiría decepcionada, motivo suficiente para tomar tan extrema decisión.

Sin ánimo de hacer una apología del nivel ético y moral de los suecos, que seguramente tendrán en su haber algún que otro ejemplo contrario al mencionado, nos resultó inevitable establecer un paralelismo entre la drástica decisión de la Ministra sueca y algunas situaciones similares ocurridas en nuestra joven y querida República Oriental.

Muy atrás en el tiempo quedaron el pundonor y la transparencia de nuestras mujeres y hombres públicos que ante la menor sombra de duda acerca de su proceder, renunciaban a sus cargos de inmediato sin hacer especulaciones de ninguna especie. Lamentablemente, esa sana y ejemplar forma de actuar ha sido sustituida por un desmedido apego a los cargos y al poder que solo consigue aumentar la desconfianza y el descreimiento de la gente hacia quienes manejan la cosa pública.

Esta costumbre  de diluir las responsabilidades cuando las cosas salen mal  va generando una resignada aceptación en nuestra sociedad, propiciando a su vez, un manto de impunidad a los desastres provocados por los mediocres, ineptos y corruptos enquistados en el poder. “Para bailar un tango se precisan dos” dice el refrán, y en esto es lo mismo… están los Poncio Pilatos y los que se los bancan, los unos sin los otros no podrían prosperar, así que podríamos decir que estamos  ante un fenómeno extendido, aceptado y compartido por gran parte de nuestra sociedad.

Esa es nuestra realidad, así transcurre la vida social, económica y política en nuestro paisito. Denuncia va, denuncia viene, comisiones de aquí, comisiones de allá y en la mayoría de los casos nunca pasa nada. Se apilan los sumarios por toda la Administración, pero nunca sabemos cómo concluyen o donde está la plata y quienes son los responsables. Los jerarcas ante cualquier falta, antes de rendir cuentas por sus errores presentan una larga lista de imponderables y situaciones financieras inesperadas, hechos colaterales, bla, bla, bla.  Y nunca queda claro que es lo que pasó y quienes son los responsables. Así es la realidad que conocemos y padecemos.

¡Qué cantidad de gente buena y capaz con mala suerte que hay en este País! El discurso del “yo no tengo nada que ver” está tan pulido que podría  ser libro de texto en los colegios.

La realidad es que nuestro sistema político está cuestionado y, eso lo sabemos todos, hace rato que la gente vota cada cinco años al “menos malo”, ningún partido convence, ninguno seduce, la gente perdió la confianza en el sistema y sus actores, y esto los políticos también lo saben…, pero no actúan en consecuencia, no saben qué hacer o no quieren hacer nada,  pero siguen cuidando sus chacritas.

Nos preguntamos: ¿porque no empiezan por transparentar todo lo que genera dudas? Con tanto periodista contratado que tiene el Estado (1,5 de cada tres según una investigación de un medio radial) ¿no podrían, por ejemplo, implementar un sistema informativo en todos los medios disponibles que nos permita a los ciudadanos ver la evolución de los pedidos de informes solicitados por nuestros representantes y las respuestas correspondientes? Con tantas cámaras vigilando y espiando a la población civil, ¿por qué no poner cámaras en las oficinas públicas, los entes, el Parlamento, los Ministerios, etc. Los ciudadanos también tenemos derecho a ver lo que hacen nuestros “empleados”  ¿o no?

Caricaturizamos la situación con estos ejemplos,  tratando ingenuamente  de hacer notar que siempre se pueden mejorar las cosas si hay voluntad de hacerlo. No nos hacemos ilusiones, seguramente mañana escuchemos la queja de algún legislador opositor diciendo que a su pedido de informes de diez preguntas le contestaron tres y dos ni siquiera refieren directamente al tema o cosas por el estilo.

Por otro lado, a la oposición, que no está ajena, no se le cae una idea tampoco, siempre patean contra el clavo. Algún mal pensado podría decir que quizás no quieran modificar el estado de situación para que, si  ganan en las próximas elecciones, el “sistema” siga funcionando.

Cuando no hay transparencia reinan la oscuridad y la especulación, y la mejor manera de defender el honor de los actores políticos y de las Instituciones es dejarse de andar con secretismos y chicanas ultra conocidas.

“La corrupción está en todas partes” oímos decir a menudo, quienes repiten esto no se dan cuenta  del daño que causan al propagar ese precepto, ya que de todas sus formas, la más peligrosa es la corrupción generalizada, aceptada y compartida. Aceptar la inmoralidad (la corrupción lo es) como un hecho irremediable, quizás sea el acto más inmoral e imperdonable que como civilización podamos cometer.

Por nuestra parte no nos consideramos idealistas trasnochados, ni creemos que todo está perdido, como afirmaba Gramsci: “Tenemos el optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia”.        

¡Intentemos sincerar la sociedad! ¡Sacar la Democracia de la penumbra es la única forma de salvarla de esta lenta e inexorable agonía!

Señores, no olvidemos que nuestros referentes sociales y políticos, sean ministros, empresarios, burócratas, generales,  jueces,  fiscales y educadores, no son importados, son producto de nuestra sociedad y los valores que los rigen son también patrimonio de todos nosotros. ¡No nos hagamos los distraídos, ni miremos para el costado! Algo tendremos que ver ¿No les parece? SONRIE, TE ESTAN FILMANDO…

Gracias por su tiempo.

Hasta pronto

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