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Taxi, UBER y petrodólares

TAXI, UBER Y PETRODOLARES

Recibimos la noticia de que Arabia Saudí ha invertido  tres mil quinientos millones de dólares en la multinacional UBER. Nos llega esta información justo después de la emboscada perpetrada por “ la familia del taxi “  a un vehículo afectado a  este nuevo e irregular servicio de transporte de personas. Sería descabellado  suponer que la millonaria movida Saudí sea una advertencia a modo de respuesta al operativo montado por las huestes de “Dourado y su combo” en el centro de nuestra Capital. Seguramente sea pura coincidencia. (¿?)

Nunca sabremos si hubo conexión entre estos dos hechos mencionados, pero ambos sucesos constatan la presencia activa de UBER entre nosotros. Este nuevo servicio de transporte de personas , surgido al influjo de una tecnología imparable , arremete implacable contra las estructuras y normas establecidas, dejando descolocadas a las autoridades competentes que se ven sorprendidas y desbordadas por la nueva situación.

Las repercusiones y reacciones en la comunidad son variadas y muy diferentes: el gremio del taxi reacciona indignado y furibundo acusando a UBER   de competencia desleal y de violar todas las normativas  reguladoras de su actividad. Por otra parte, un considerable número de ciudadanos ha comenzado a utilizar el nuevo servicio, sin importarle la dudosa legalidad del mismo, tal vez atraída por sus costos mas bajos y mejoras comparativas en el servicio. A nivel de autoridades hay confusión y desconcierto causados por ciertos vacíos legales que no les permiten tomar medidas claras y concretas.

El problema está instalado y no parece tener fácil solución.

No sabemos de que forma se resolverá el contencioso, aunque todo parece indicar que las resoluciones que tomen las autoridades, difícilmente conformen  por igual a todos los involucrados.

Tenemos la impresión que estas nuevas modalidades en el área de los servicios, del tipo UBER y otras parecidas, han llegado para quedarse. Esa es una perspectiva que la “flia.  del taxi” debería considerar.  Más allá de que esta batalla legal les resulte favorable, vendrán otras y el sistema tendrá  que ajustarse inevitablemente a las nuevas e inexorables realidades. La confrontación no es la herramienta mas adecuada e inteligente para afrontar estos nuevos desafíos. No confrontar no implica asumir una actitud sumisa y resignada, no es la propuesta tampoco. Hay tres elementos  a tener en cuenta que son básicos y fundamentales para no quedar fuera de juego en las actuales circunstancias: Aceptación, Adaptación y Creatividad.

No es fácil aceptar un cambio de reglas en la mitad del juego pero así son las cosas…  Del mismo modo que las Naciones modifican y adaptan sus leyes   y normativas constantemente para no perder posiciones  entre sus pares, también las personas debemos reconocer y aceptar los cambios para luego adaptarnos y poder defender nuestros espacios con esfuerzo  y creatividad.

Hoy son los taxistas los que ven amenazado lo que ha sido hasta ahora su estable y lucrativa fuente de ingresos, pronto serán otros pues la topadora tecnológica no se va a detener. Ya están funcionando sistemas similares a UBER en el campo turístico-inmobiliario y quien sabe cuantas otras herramientas por el estilo estarán esperando la orden de largada.

Así que de poco valdrá que nos rasguemos las vestiduras, invocando derechos adquiridos y cuantiosas pérdidas individuales o corporativas. Si a las autoridades nacionales no les tiembla la mano ni se les mueve un pelo al aplicar impuestazos y tarifazos a una población que ya no tiene manera de cubrir sus necesidades básicas, ¿Qué le podrá importar a los dueños de UBER & Cía. que un puñado de taxistas en Uruguay, Brasil, Argentina o Zimbawe reclamen y protesten invocando unos derechos que ni sus propios gobernantes respetan.

Entendemos la preocupación de quienes ven hoy peligrar su legitima fuente de ingresos, pero no nos olvidamos de los groseros descuidos en la atención y servicios largamente padecidos por los usuarios, negligencias  que tarde o temprano se terminan pagando.

Por último, le pedimos coherencia a la “Familia del taxi”, porque no se puede salir a agitar la bandera del cumplimiento de las leyes y normativas vigentes, para luego ejercer justicia por mano propia pisoteando los derechos básicos de otros compatriotas.

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” apuntaba un viejo tema de Serrat.

Hasta luego

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